martes, 9 de febrero de 2010

El Lado Humano de Las Empresas

lunahuana12 En 1966 Douglas McGregor, escribió un libro que tuvo gran difusión El lado humano de la empresa. En este señala que una de las mayores tareas de la empresa es organizar el esfuerzo humano para alcanzar sus objetivos económicos. Despertar el potencial presente en su personal y que una de las fallas más comunes proceden de su idea equivocada de la naturaleza del control en el campo de la conducta humana.
Planteó un enfoque más sensible a los valores humanos, para lograr el autocontrol, para que el personal fuese más responsable mediante un código ético consciente y positivo. Reconocía al ser humano como alguien distinto y superior a lo material y por ello con un potencial extraordinario para el bien de la empresas
Un ser humano en el orden natural es un individuo dotado de razón, de voluntad libre y con capacidad de recibir y expresar afecto. En el orden sobrenatural es un ser creado a imagen de Dios y con un destino eterno.
Un gran reto de las empresas es conciliar sus exigencias económicas con sus exigencias sociales. Una meta ambiciosa y de gran trascendencia es que la empresa sea altamente productiva, es su deber de Estado como célula económica básica de la sociedad. Y también plenamente humana como una de las células sociales básicas de la sociedad y que ello debe estar presente en toda su conducta con las distintas personas con las que entra en contacto en su vida económica.
Esta exigencia de conciliar lo productivo con lo humano es un reto fundamental para los dirigentes de empresa y en general para todos los que en ella trabajan.
¿Qué principios y valores deben regir en una empresa?
No es fácil definir los principios y valores que deben regir la vida de una empresa. Sin embargo, hay toda una corriente en que estos principios y valores se definan y en lo posible, que se hagan explícitos en idearios, decálogos, etc.
El problema es que muchas veces estos idearios o decálogos son simples expresiones de buena voluntad, con pocas consecuencias prácticas, y que son recibidos con escepticismo tanto dentro como fuera de la empresa.
La cuestión no es tener definidos esos principios y valores, sino sobre todo que la alta dirección y los jefes en general tengan las agallas de cumplirlos y hacerlos cumplir. Entre otros principios
y valores se encuentran la integridad moral de los dirigentes, la justicia en las transacciones, el trato al personal, el respeto de las leyes, la honestidad, el trabajo en equipo, el sentido de logro, el servicios del cliente.

¿Qué peso debe tener la integridad moral en las cualidades de un dirigente de empresa?
Uno de los temas claves de la ética de la empresa es particularmente el de la integridad moral de sus dirigentes, en todos los niveles.
«El liderazgo requiere seguidores y el acto de seguir es un acto de confianza y fe en el líder, y esa fe puede sólo generarse si los líderes actúan con integridad (...) y la integridad es honestidad y persecución responsable y consistente de un curso de acción establecido».--Lawrence M. Miller--
 
La fuente de la calidad, de la innovación y de la productividad se haya sin duda en los seres humanos que integran la empresa.
Se ha dicho hasta la saciedad que una empresa vale por lo que valen las personas que la integran y que de la calidad y el desempeño de ellas dependerá la calidad y el desempeño de
la empresa.
Y si esta fuerza de trabajo es su factor fundamental, si el esfuerzo, el interés y la actitud de quienes en la empresa trabajan son tan importantes, debemos pugnar porque tengan oportunidades de darle a la empresa lo mejor de sí mismos tanto para su bien personal, como para el de la empresa.

¿En qué consiste la participación funcional de los trabajadores en la empresa?
Uno de los instrumentos más importantes es la llamada participación funcional de los trabajadores y empleados en las decisiones de su trabajo que les afectan y de las que directamente les corresponden.
Los pasos para quienes trabajan puedan tomar decisiones sin necesidad de recurrir a sus jefes son los cuatro siguientes: la primera es obviamente la capacitación; la segunda es la
comunicación; la tercera la consulta y, finalmente la decisión.
La empresa con alma es aquella en la que sus directivos no sólo creen profundamente en su filosofía, sus valores y sus objetivos, sino que los viven y los expresan con entusiasmo en todo lo que hacen. Ejecutivos que no dirigen sólo con su inteligencia, sino también con su corazón.

(Resúmen del articulo EL ALDO HUMANO DE LAS EMPRESAS de Lorenzo Servitje).

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